En estos momentos estoy dirigiendo un programa para mujeres, denominado “no estás sola”, bajo la metodología del coaching grupal, no tan efectivo como el individual en unos aspectos, pero tremendamente productivo en otros.
A todas las asistentes y a todos y todas las que estando en situaciones semejantes puedan participar en este blog quiero dirigirme: Aunque os sintáis solos e incomprendidos, aunque creáis que no hay salida a la situación que os supera, sí la hay y está en vosotros.
La soledad emocional es una emoción que pasa por la vida de todos, sin distinciones. Cualquier adulto, en mayor o menor medida, entiende de qué estamos hablando, por lo que aunque hablar de “mal de muchos” no es un suficiente consuelo, sí que al menos os puede permitir entender “que ni sois los únicos, ni estáis solos”.
Lamentablemente en unos casos, y habitualmente como consecuencia de unas circunstancias particulares debilitantes (salud, trabajo, pareja, pérdida de seres queridos, ruptura de una relación, ausencia de relaciones sociales, etc.) esta emoción / este sentimiento se acomoda en la persona más tiempo del debido.
Cuando esto sucede la persona poco a poco, y sin darse cuenta, va tejiendo a través del pensamiento, una “bomba de angustia” en su interior, que va nutriendo permanente y progresivamente, hasta que consigue asfixiarle interiormente y le anula personalmente.
Límites negativos extremos de este estado son: el estrés, la ansiedad, las crisis de pánico y finalmente las depresiones, con el consecuente deterioro físico y psíquico que cada una de estas situaciones supone.
El límite positivo es la superación personal.
La superación pasa forzosamente por hacer estallar la bomba de forma controlada, eliminarla, liberarnos de esa carga explosiva, y por cambiar el enfoque de pensamiento, dejar de nutrir la bomba interior.
- A los que estáis empezando... no dejéis que la soledad emocional se acomode. Luchar antes de que se convierta en una auténtica munición que os haga realmente daño.
- A los que sentís que se empieza a acomodar, provocar el cambio, desengancharos del problema, enfocar desde una perspectiva distinta la situación, hacer todo lo contrario a lo que estáis haciendo y pensando.
- A aquellos cuyo problema está instaurado desde hace tiempo, aceptar la realidad, pedir ayuda y luchar.
¿Recuerdas dónde perdiste la fuerza? “Mirando la habitación desde otro punto de vista, encontrarás en la pared grietas que te habrán pasado desapercibidas, busca en ellas”.

Comentarios (0)
Comenta este contenido