1. Determinar un objetivo único, específico y que suponga un reto de rendimiento significativo pero alcanzable.
2. Seleccionar a las personas buscando entre otras competencias su motivación comercial y de atención al cliente, dotes de comunicación eficientes, y habilidades sociales no limitadas por un protocolo de respuesta estricto.
3. Diseñar un plan de formación que contemple no sólo los aspectos técnicos de la gestión, y de los medios técnicos, sino que refuerce elementos básicos de la inteligencia emocional: autocontrol, asertividad, empatía, y resistencia a la frustración.
4. Implantar un sistema de incentivos en el que predomine la calidad y el trato con el cliente.
5. Elección del mando en función de sus dotes de liderazgo y de sus habilidades relacionales.
6. Implantar un sistema de evaluación del desempeño que permita la mejora continua y el desarrollo de personas.
7. Dotar al equipo de los medios tecnológicos adecuados.
8. Establecer reuniones periódicas en la que los distintos agentes puedan poner en común y resolver incidencias, utilizadas también por el mando para la formación, motivación e impulso del equipo.
9. Diseñar protocolos de respuesta flexibles, huyendo de la "robotización".

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